Podríamos seguir con la leyenda urbana y responder "¿por qué no?". Pero creo que nos estaríamos engañando. ¿Tiene que haber un por qué? ¿No sería más correcto preguntarnos "para qué"?
Me gustaría decir que sí, que me lo pregunto todos los días... pero no es así! A veces uno entra en las profundidades, a veces se queda en la superficie... ¡qué cansado estar todo el día en la mina!
Gracias por incrementar el espacio!