Yo no me acuerdo dónde estaba el 12 de julio, pero sé que era "por ahí". Tampoco fui a la manifestación. Me enteré cuando volví de "por ahí". Pero sí viví la angustia de saber qué había ocurrido.
También recuerdo donde estaba el 22 de marzo de este año. En Segovia. Y cómo una profesora recorrió la Facultad entera para darnos a todos la buena noticia: ETA quería dejar de matar. También recuerdo la emoción que sentí en ese momento.
El objeto del diálogo es acabar con esos episodios vergonzantes. Ojalá sea posible. Pero pasa por la aceptación del proceso democrático, el respeto del otro, sin condiciones.
(¡elimina los límites a los comentarios, jlpm!)
Querido blogmater, creo que convendría variar un poco los contenidos para fomentar la participación. Ni el monotema ni el tono amigo/enemigo contribuyen al intercambio.